Corría junio de 1928. Uno de los lugares más
impresionantes y paradisíacos de la Península de Hicacos resultaría escogido por el
influyente Irene du Pont, multimillonario norteamericano de origen francés,
para establecer su residencia temporal, situada en el punto más alto de la
costa norte en Las peñas de San Bernardino, en el entonces ya famoso, balneario
de Varadero.
