Las altas
temperaturas sacaban de paso a más de uno en la parada que desbordaba gente a
mitad del mediodía. Cansado el tumulto, sin más fuerzas reservadas para otra
cosa que para correr cuando se asomara a lo lejos la guagua de turno, esperaba
el transporte urbano que prometía desesperar a más de uno, tras la prolongada
espera.
