
Sin embargo, no puedo evitar recordarlo 20 años atrás
cuando íbamos de la mano a la escuelita primaria José Antonio Echeverría, en Pedro
Betancourt; o cuando escuchábamos atentos el ruido de las antiguas combinadas
acercarse al corte de caña. Por aquellas fechas todavía ese pueblecito amenazaba
con convertirse en un emporio azucarero.
Entonces, Miguelito como lo llamábamos en el barrio,
probablemente no soñara con convertirse en estomatólogo, y menos que dos
décadas después su compañera de aula realizaría esta entrevista. Por eso, al
encontramos nuevamente con roles diferentes, no pude menos que sentir
admiración por la labor que desempeña.
Su historia es muy común en Cuba y puede ilustrar la
vida de cualquiera de los miles de jóvenes de la Isla que colaboran en la
Misión Médica Cubana en Venezuela.
ANDANDO…
Son las 6 y 10 de la mañana, la alarma del móvil lo
indica. El olor a café se adentra en su cuarto, es la primera señal
de que ya Odalis está levantada. Rápidamente enciende la televisión y sintoniza
la revista Buenos Días, rutina que no puede faltar, porque a través de ella
conoce la información de su terruño. A la salida Nora los malcría con su
habitual saludo mientras continúa la marcha hacia el Centro Médico de Diagnóstico
Integral.
Después llegará la entrega de
guardia, la actualización sobre el acontecer nacional e internacional y recibir
las indicaciones e informaciones del coordinador, para dar paso al trabajo. Como
es costumbre en su consulta lo espera una larga jornada que comparte con la
doctora Nieves López y las asistentes venezolanas.
Desde hace poco más de tres años él presta asistencia
estomatológica en Barinas. Y si bien las motivaciones pudieran haber sido
muchas, me pide que por favor no olvide mencionar a su abuelo, quien le sirvió
de ejemplo e inspiración en el firme propósito de partir hacia el país
latinoamericano.
“También me estimuló el carácter solidario que me ha
inculcado desde pequeño la Revolución y que no se ejercita de otra forma sino
ayudando a los más necesitados y brindando una mano amiga siempre que sea
posible”, me escribe a través del chat de Facebook, haciéndome olvidar las
barreras de la distancia.
“Anhelaba la llegada a Venezuela, deseoso
de poner en alto el nombre de Cuba y la misión médica cubana, tuvimos un
caluroso recibimiento lo cual me hizo sentir que aun en este país que no es el
mío quieren a los cubanos como familia”, teclea nuevamente antes que pueda
preguntarle más.
“Lo más difícil una vez que te
encuentras acá y en cualquier otro lugar del mundo es estar lejos de tu tierra,
del barrio donde creciste, de la familia. Extrañas hasta el más mínimo detalle
como puede ser un cordial saludo de un paciente hasta lo más grande que es disfrutar
a plenitud de tus seres queridos”, añade.
Pero todo ello se reserva a los ratos
libres en que se hace más fuerte el “gorrión”, que tratan de “espantar”
compartiendo con el resto de la brigada como la familia que ya son o a través
de las actividades recreativas y deportivas planeadas o la buena caldosa que
casi nunca falta en los cumpleaños colectivos y que imprime un sello de cubanía
y añoranza por la Patria.

“Nos preparamos para ofrecer un servicio de calidad a todas las
personas, sin distinción de posición política. Estamos conscientes de la guerra
económica por la que atraviesa el país, pero eso no nos atiborra, seguimos
desde el puesto de trabajo cumpliendo con nuestro deber”, explica.
Y la reciprocidad también anida en la hermana nación. “Son
muchas las muestras de amor que recibimos que van desde un ¡gracias Cuba! hasta
la degustación de algún plato típico de la cocina venezolana como puede ser la
hayaca (parecido al tamal de Cuba) o la cachapa. Tampoco falta quien pregunte
sobre nuestras costumbres y tradiciones, es un bonito proceso de
transculturación donde ambas partes aprenden más sobre la identidad y la
historia de nuestras naciones”
“Pero lo más importante es el respeto que nos profesan cuando
le devolvemos más que la sonrisa la alegría a nuestros pacientes que se van
complacidos con el buen trato y la calidad del servicio”
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