A la mayoría de los cubanos no les gusta
hacer trámites. La fama, ganada años atrás, de morosos y burocráticos, unida a
las largas colas y la pérdida de tiempo que traen consigo, hacen que sean
vistos con recelo por la población.
Desde 2011, fecha en que el trabajo no
estatal cobró auge como nueva modalidad de empleo para revitalizar la economía
y estimular la producción y los servicios, la dirección del país centró sus
esfuerzos en viabilizar y flexibilizar las diligencias. Se crearon los
mecanismos oportunos para orientar y se adoptaron medidas dirigidas a fomentar
una cultura jurídica y tributaria en pos de cumplir con la legislación y
mantener en orden la documentación exigida.