
Si bien reconocen que es una de las mejores playas de la ciudad, algo le
falta al litoral: “Nos gustaría que el área estuviera más reforestada; aunque
se acomodaron algunas sombrillas para que pudiéramos guarecernos del Sol,
cuando vienen muchas personas no son suficientes. Además, la sombra de las
plantas es más fresca”, comentan las muchachas.
A pocos kilómetros de allí, en El Coral, el panorama es muy parecido.
Quienes conocieron el paisaje dos años atrás añoran el placer de jugar dominó,
tomarse unos traguitos o pasar un buen rato conversando bajo la frondosidad de
los árboles. Proveída con muchos más paraguas, aún se siente la ausencia de la
vegetación.
“Los visitantes se quejan con frecuencia porque talaron los pinos, el
verano comenzó y la playa no está concurrida como antes”, explica María
Sotolongo Pérez, cocinera de la cafetería aledaña. Mientras Dayana Martínez
Almeida, dependiente de la instalación, agrega que anteriormente venían
visitantes de otros lugares en camiones, pero el sitio ha perdido mucho de sus
atractivos, como el Ranchón y los árboles”.
¿UN MAL NECESARIO?
Entre las principales especies que fueron taladas en el litoral norte se
encuentra la casuarina, planta introducida en Cuba hace varias décadas con el
propósito de ambientar el paisaje, impulsar la reforestación y rescatar las
zonas bajo explotación minera; pero, en poco tiempo se extendió y en la
actualidad, resultan significativos los daños que provoca en los
ecosistemas costeros.
Según reseña el sitio digital Tiempo 21, “al desprenderse, sus hojas
acidifican el terreno y convierten la arena en tierra por lo que esa
modificación desplaza las especies autóctonas, afecta la duna costeras y
contribuye a la pérdida de los entornos de playas”.

ESPERANDO LA SOMBRA…
“Como parte de las acciones vinculadas al proceso de reordenamiento
territorial se emprendió un levantamiento de lo que representaba un peligro
para el medio ambiente y se decidió talar las casuarinas”, explica Yusdán
Fundora Alfonso, director de la dirección municipal de Planificación Física en
Matanzas.

Explica José Antonio Piedra, director municipal de Servicios Comunales, que
en los meses de agosto y septiembre comenzaron la siembra con plantas menos
agresivas al entorno como las uvas caletas. “Colocamos casi dos mil posturas en
el Viaducto, las playas afectadas y en las márgenes del Río San Juan”, agrega.
“Nosotros las sembramos, regamos y damos seguimiento por 15 días, pero
alrededor de 150 se secaron en El Mamey y Monserrate, en la actualidad se están
reponiendo y esta semana debemos concluir en la zona costera”, añade.
Mientras continúa la reforestación , los matanceros aguardan por una sombra
para resguardarse. Aunar esfuerzos y evitar retrasos, en pos de conservar el
entorno costero y garantizar una estancia placentera a los visitantes,
deben resultar prioridad para los organismos implicados en este proceso, para
que no se repita el año siguiente, el mismo panorama del anterior y el presente
periodo vacacional.
hola ... buenas fotos de la playita a ver sino tendras otras por ahi... un saludo
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