Al doblar la esquina no puede evitar
que las miradas vayan detrás de ella. Muchos se fijan en el esbelto cuerpo, sin
embargo, son menos los que reparan en el atuendo que la cubre. Mientras camina,
las porciones de la tela van tomando forma. Cada extremidad muestra un pedazo
de la bandera norteamericana. Detrás queda la estela de ojeadas, y en la otra
cuadra alguien más paga por un conjunto similar.
