viernes, 1 de abril de 2016

Para lucir…



Ellas vienen buscando algo en común: sentirse más bellas y cómodas con su cuerpo. Algunas quieren perfeccionar detalles del rostro; otras, solicitan disminuir la grasa de su abdomen, reducir los senos o rellenar los glúteos…


“Desde hace tres años me quitaron grasa y piel del abdomen, lo hice para sentirme mejor con mi cuerpo, más hermosa. Me recuperé rápido, aunque sé que este tipo de cirugía tiene sus riesgos. Hoy vengo a acompañar una amiga”, dice Odalys Artiles Arregoitía. Por su parte, Leyanet González Pérez añade que esta es su tercera operación: “Las orejas, los párpados y cerca de los ojos fueron las áreas intervenidas. Es lo mejor para corregir detalles con los que no estás satisfecha”.

Cada quien expone su problema, su historia: un accidente que provocó una cicatriz horrible, un abdomen voluminoso tras varios partos, una verruga… Así varias narran sus experiencias, y hay quien prefiere desde el anonimato compartir los secretos que las propulsan hasta la consulta  de cirugía estética del hospital provincial José Ramón López Tabrane.

CIRUGÍA ESTÉTICA: ¿LA VARITA MÁGICA?

Muchos desconocen que la cirugía estética se desarrolla en la provincia desde la década de los 80 del pasado siglo en las consultas de cirugía plástica de la mencionada institución y del Hospital Pediátrico Eliseo Noel Caamaño.

Esta especialidad se dedica a la corrección de aquellas alteraciones estéticas y funcionales presentes en cualquier zona del cuerpo, y que provoca una inconformidad del paciente con la proyección estética, a partir del tratamiento quirúrgico.

Según refiere el Doctor Orlando Pérez Méndez, especialista en primer grado en cirugía estética, reconstructiva y quemados, “el paciente viene y plantea su situación, que puede ser alguna deformidad, porque también se corrigen las deformaciones congénitas u otras. Luego el especialista decide si se opera teniendo en cuenta los factores de riesgos y si está habilitado desde el punto de vista médico, clínico y psicológico”.

En la actualidad, estos procedimientos resultan más demandados en el territorio, sobre todo por las féminas y en menor grado por los hombres y niños; mientras que los relacionados con el rostro, la espalda, las mamas, orejas, el abdomen, los glúteos y brazos, se realizan con mayor frecuencia.

“Es un procedimiento en el cual el Ministerio de Salud Pública sigue el precepto de la OMS, que indica que la salud es el bienestar biopsicosocial del individuo, por ello se efectúa al menor riesgo posible para el paciente”.

De ahí que debe conocerse que como cualquier intervención quirúrgica invasiva tiene sus riesgos. “Es importante que el paciente no presente una enfermedad de base, posible causa de complicaciones. Durante el postoperatorio también pueden aparecer peligros como los hematomas, la infección de la herida, pero los inconvenientes tienden a ser mínimos si se selecciona bien al paciente”.  Identifica el especialista como factores de riesgo la edad, los hábitos tóxicos y el estado inmunológico.

DE MODOS, MODAS Y ALGO MÁS…

“La decisión de operarse puede relacionarse con la autoestima, pero no necesariamente, sino más bien con la competitividad. Vivimos en un mundo de competencias donde existe demasiada información sobre cánones estéticos. Hay quienes mantienen una vida plena, pero quieren lucir semejantes a un patrón antropomórfico diferente, debido al consumo de información en revistas que moldean su estándar de belleza. También influye el gusto de la pareja”.

Y es la publicidad, uno de los factores que condiciona los patrones de conductas con respecto al tratamiento quirúrgico estético, debido a los contenidos que conforman un arquetipo ideal, diferente de los patrones antropométricos de la población que la consume. Así muchos son los que buscando la perfección buscan consuelo en el quirófano o en algo más.

“Puede adquirirse el síndrome de dismorfia corporal, inconformidad con las distintas partes del cuerpo o con la proyección desde el punto de vista físico que tenga la persona, y que resulta adictiva. Cuando encontramos estos casos, los remitimos a la valoración psicológica y psiquiátrica, porque tienen solución pero deben ser evaluados”.

Sin embargo, el especialista alerta sobre una tendencia preocupante que ha ido en ascenso en la última década: la inyección de aceites y líquidos, así como la inserción de materiales de baja confiabilidad en labios y otras zonas.

“En Cuba no está permitido hacerse implantes de ningún tipo de material transgénico. Existe una resolución ministerial en la que se limita solo a casos oncológicos y a algunas indicaciones como el transformismo y al turismo de salud.

“Muchos de los implantes que se ejecutan de forma ilícita provocan el rechazo del cuerpo, infecciones e incluso, la muerte, y esto lo vemos con frecuencia. Hay procedimientos para aumentarse las mamas y glúteos, estéticamente válidos y confiables, hechos con la grasa del paciente, si lo tiene indicado”.


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