martes, 26 de noviembre de 2013

Enseñanza Técnica Profesional: baches por cimentar


Por Jessica Acevedo y Miriam Velázquez
Fotos: Abel López Montes de Oca

Durante los últimos años, la Enseñanza Técnico- Profesional (ETP) se ha reconfigurado en el país con el propósito de hacer coincidir la formación de los jóvenes con las necesidades de fuerza de trabajo presentes en sus territorios. En función de ello se ha diseñado, además, el proceso docente educativo.

Es así que la clase práctica se potencia como elemento fundamental dentro de la preparación de los futuros técnicos medios y obreros calificados, en la que las aulas anexas —escenarios pedagógicos insertados en las entidades—, constituyen pilares básicos.  Para que esos espacios donde los estudiantes se familiarizan con los procesos productivos cumplan su finalidad, no puede fallar el vínculo entre las escuelas y los centros laborales, los que deberán apoyar con sus especialistas, recursos y tecnologías. Al cabo de cinco cursos de introducirse las transformaciones en la ETP, ¿cómo se comporta el tema?
AULAS ANEXAS: CUESTIONES PENDIENTES
Septiembre de 2013. Inicia el curso escolar en el Instituto Politécnico Leonor Pérez Cabrera, de Pedro Betancourt. Allí, poco más de 200 alumnos se alistan para formarse en 12 especialidades: los de Contabilidad como técnicos medio; como obreros calificados los de Instalaciones eléctricas, Mecánico de la industria agropecuaria, Instalaciones hidráulicas, Carpintería, Agropecuaria y Albañilería.
Se suman las recién incorporadas: Servicio de belleza, Electricista de vehículo automotor, Enseres menores, Confección textil y Elaboración de alimentos. También conviven en el plantel los que aprenden oficios. Para su formación el centro necesita ocho aulas anexas, las cuales constituyen vías para suplir el déficit de base material de estudio, pero, se requiere de los especialistas, quienes dominan la práctica.
“Al principio no teníamos la plantilla completa, tuvimos dificultad con la contratación a expertos. Nos faltaban 17 profesores, pero buscamos alternativas y ya hemos ido supliendo las carencias”, explica Yonel Estrada Ramírez, director del centro. Según resume Mariela Traba Ferrales, quien atiende la ETP en la Dirección Municipal de Educación “el problema está en la inserción de las entidades en la escuela. Existen deficiencias en la asistencia a los puestos de dirección y en el chequeo de los convenios”.

Ello evidencia que pese a la importancia de la correcta formación de los alumnos para el avance económico de la región, aún quedan sectores sin asumir el compromiso de preparar al relevo. Se agrega como otra dificultad en el funcionamiento de las aulas anexas que no todas tienen los medios de aprendizaje imprescindibles.
“Hay insuficiencias materiales en cuanto a las herramientas que se necesitan, por eso en muchas ocasiones se explican los contenidos teóricos y luego se enseñan de forma digital los utensilios que deben emplear”, expresa Pedro Santana Valdés, profesor de Instalaciones Hidráulicas.
Igualmente la capacitación a quienes de forma responsable asumieron la docencia, precisa mayor atención. Resulta esencial la integridad de maestros y tutores en aras de garantizar una formación plena.
APOYO Y CONCILIACIÓN
Dariel Vertiz Marrero y Nelson Mesa Enríquez cursan primer año de la especialidad de Enseres menores. Según ellos reciben el apoyo de los técnicos en los talleres donde realizan sus prácticas y aspiran a culminar con los conocimientos suficientes para reparar y mantener los equipos electrodomésticos. Puede que cuando concluyan logren incorporarse a una de estas entidades, aunque el politécnico también los prepara para sumarse al sector no estatal, como nueva forma de desarrollo económico.
De cualquier manera correrían mejor suerte que algunos graduados en otras especialidades en cursos anteriores, quienes debido a la inexistencia de plazas resultaron reubicados en labores ajenas a su perfil. Ello indica que no existe coherencia entre los obreros preparados y la demanda de los organismos.
Coralia Sarmiento Iglesias, subdirectora del Departamento de Empleo en la Dirección Municipal de Trabajo, explica que toca a los organismos demandar la fuerza laboral que necesitan. Para ello deben tener en cuenta el número de plazas vacantes y los jubilados. Si no planifican correctamente dicha demanda, entonces los egresados son reorientados. El año pasado existieron dificultades con las graduaciones de Electricidad y Confección Textil, ofertándoles otras ocupaciones.
Influyen en las decisiones las escasas oportunidades de empleo existentes en el territorio, netamente agrícola. Aun así no resulta justo invertir recursos y tiempo en la formación de esos jóvenes y que una vez graduados sean insertados en otras labores. Evidentemente reforzar  los estudios de revisión de plazas, capacitar a quienes deben realizarlos y evaluar la factibilidad de formar obreros en esferas más necesarias pudieran devenir alternativas eficaces.
Un panorama diferente para los futuros contadores se vislumbra. Según cuenta María Teresa Delgado Bachiller, profesora de vasta experiencia, “esta cátedra cuenta con los recursos para formar un técnico competente, la interrelación de los alumnos con la Asociación Nacional de Economistas y Contadores del territorio ha fortalecido la motivación de los estudiantes. Priorizamos durante sus prácticas laborales el vínculo con entidades del municipio y en las tareas integradoras abordamos temas que se corresponden con la política económica actual del país”.
Y es que de eso se trata, de lograr una proyección adecuada en todos los sentidos. La ETP requiere de una labor conjunta para consolidarse. De la preocupación y el concurso de los diferentes factores depende que estos jóvenes se gradúen con las habilidades y conocimientos requeridos y a tono con las exigencias de cada territorio.
 

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