lunes, 8 de febrero de 2016

Gallitos finos, ¿de pelea?




“Cuando el gallo tiene entre nueve y 10 meses se pasa al proceso de desbarbarlo y desorejarlo, quitarle la cresta y tusarlo. Anterior a esto debe desparasitarse. Luego se vuela con otro pollo para ver su reacción, porque a veces no sirven para el combate: meten la cabeza, no pican duro.

“Desde que nace se espera casi 16 meses para traerlo aquí. Hay que atenderlo bien, alimentarlo con maíz, pienso, huevo, pescado, frutas. Después comienza el entrenamiento, se corre con un muñeco u otro ejemplar, una vez en semana, siempre el mismo día. Así se le sube la carga de entrenamientos hasta los 15 o 20 minutos.  Un gallo está de pelea cuando se ha adiestrado entre ocho y 10 semanas, tiene buen resuelle, pica bien, no se cansa”.
Entusiasmado y haciendo derroche de todo lo que sabe sobre la lidia de gallos conversa David Navarro García. A David, el gallero, todo el mundo lo conoce en La Espuela, institución perteneciente a Flora y Fauna. Confiesa que desde bien pequeño le atraen esos animales, y que la tradición le corre por la sangre.
Es sábado, bien temprano en la mañana y ya han comenzado a llegar los primeros afiliados. Con los gallos en mano, cada cual exhibe sus mejores atributos. Plumas relucientes, patas fuertes y un pico bien firme, auguran que la pelea será bien complicada…


Dicen quienes se insertan en este mundo que el interés les viene de sus antecesores. De generación en generación se ha conservado la práctica, mal vista en otros tiempos. No obstante, la mayoría de los concurrentes coinciden en que resulta una tradición que desde siglos atrás ha sido defendida y perpetuada por familias cubanas, a veces en el anonimato y ahora, desde un espacio estatal al cual pueden acudir.
Sin embargo, a nivel mundial son muchos los que se oponen a estos concursos; pues si bien en varios países constituyen una diversión social, las organizaciones defensoras de los animales no las aprueban. Con el propósito de conocer sobre el desarrollo de esa actividad, llegamos hasta el Coliseo de lidia de gallos La Espuela.
DE LA CIENCIA A LA REALIDAD
Según explica David Navarro García, jefe de Gallos en la provincia, el centro se dedica a probar las crías y seleccionar a los mejores criadores, con el objetivo de exportarlos.
“Estamos tratando de rescatar el gallo fino cubano porque existe un elevado cruzamiento con otras razas, principalmente de México y Puerto Rico. Este animal tiene un prestigio internacional por su bravura. Se caracteriza por ser más esbelto, tener el cuerpo más fino, un plumaje distinto y menos peso”, añade.
En la actualidad existen 64 asociados de toda la provincia al Club Gallístico de Matanzas La Espuela, los cuales han sido inspeccionados por veterinariospara evaluar las condiciones sanitarias y la atención que se les brinda a los animales.
“En los meses desde agosto y hasta octubre las aves empiezan a botar las plumas y en esa etapa se recesa para protegerlos porque les da fiebre y se sienten mal. El 10 de octubre realizamos una función con los pollos más adelantados y luego se concluye hasta diciembre, en que inicia la temporada que se extiende hasta agosto”.
Contrario a lo que muchos pudieran imaginar en los predios de La Espuela se respira orden, no en balde resulta la mejor institución de este tipo en el país. Según Navarro García no se permiten las apuestas, “ni que ningún asociado maltrate a su animal, si ocurre es expulsado inmediatamente”.
ENTRE ESPUELAS Y PICOS
Primero se comprueba el peso y si es un pollo o gallo. Luego se pasa al casillero y se anotan los pesos en la pizarra. Más tarde,en el repesaje se comprueba que los rivales tengan el mismo peso, se hace una boleta y se llevan al área de espueladura, de ahí al laboratorio y finalmente a las jaulas hacia la zona de pelea.
Añade el veterinario Orestes García Domínguez, “que aquí se comprueba la limpieza de los gallos, así como la corrección de las espuelas en el laboratorio, acompañado de reactivos. Se valora que no se sientan indispuestos y no vayan acompañados de sustancias nocivas que conlleven a la trampa. También se curany trabaja con ellos cuando las lesiones son recuperables. Los principales daños ocurren en los ojos, las zonas del cuello y la cabeza”, especifica.
Por su parte, Rolando Mesa Rodríguez, juez del Club Gallístico de Matanzas La Espuela añade: “El combate dura 20 minutos. Se presenta a los galleros, y se colocaa los animales en el redondel debajo de dos casillas, luego se levantan y salen a lidiar.
“Durante la contienda hay un minuto para cerciorarse que ambos están dispuestos; el juez observa que el requisito se cumpla y el acto se considera válido. Para declarar un vencedor es necesario que uno caiga acostado o huya, si dejan de pelear los dos, entonces es tabla”.
Con ellos hay que tener un cuidado extremo, y tratarlos muy bien. Al final pelean, porque es un deporte de combate, pero requierede atención: jaulas bien limpias, esponjearlos (baño con alcohol) todos los días; amarrarlos al sol, tusarlo y alimentarlo bien, concluye Luis Enrique García Marrero, miembro de la Asociación Colombófila y gallero.

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