martes, 10 de septiembre de 2013

El camino de los créditos bancarios



El cenaguero Sergio Cumbrera Quesada está feliz. Hace tres meses decidió solicitar un crédito bancario para la reparación de su vivienda, y desde la entrega del financiamiento comenzó a adquirir los materiales para dar los primeros retoques a su inacabado domicilio.
“Es una gran oportunidad recibir un dinero del que no se dispone, aunque después te lo descuenten del salario, porque te sirve para comprar los materiales de construcción, que por lo general son muy costosos. Gracias a este presupuesto ya pude conseguir el tanque de agua, la instalación eléctrica y la turbina” agrega Cumbrera Quesada.
Múltiples son los beneficios que ofrece a la población el Decreto Ley 289 del Banco Central de Cuba, pues flexibiliza la entrega de créditos por instituciones financieras a personas naturales para la compra de materiales de la construcción destinados a la reconstrucción de casas, una de las necesidades más apremiantes del país.
Como Sergio, otros matanceros también se han acogido a esta política bancaria, implementada en el 2011. Así lo confirma el joven Ismel Gainza López, quien desde el año pasado es beneficiario de un crédito por la suma de 10 mil pesos. “Llevaba casi diez años esperando para reparar mi vivienda que estaba en muy mal estado, tenía filtraciones y era muy pequeña, gracias a ese dinero he podido dar un impulso mínimo a su remodelación. Estoy satisfecho porque el proceso fue rápido, recibí una buena orientación, lo único que resultó un poco difícil fue la cola”.
La atención al cliente
Para muchos de los entrevistados una de las inquietudes más recurrentes resulta la incomodidad provocada por las largas horas de espera para la realización de los trámites. Al respecto comenta Yilian Reyes García, gerente del Departamento de Recuperación en la Sucursal 3412, situada en la calle Contreras: “Hoy el servicio es demorado, y esto sucede porque el banco ha adquirido otras funciones. Se atienden diligencias como las cuentas de ahorro, los créditos para materiales de la construcción y aquellos que contempla la nueva política bancaria, a estos se añaden el cobro del presupuesto a la ONAT y el pago de la corriente, entre otros”.
Para solucionar estos inconvenientes, se creó una Oficina de Negocios, situada en Calzada General Betancourt, número 26 mil 203, entre Manglar y Cuní, Playa, con personal especializado de las dos Sucursales (Medio y Contreras) pertenecientes al Banco Popular de Ahorro (BPA) que se ocupan de la entrega de créditos en el municipio Matanzas. Allí el solicitante tiene la oportunidad de recoger las planillas, recibir orientación y realizar el proceso previo a la confección del expediente. 
Sobre ruedas en Matanzas
Durante este año las sucursales del BPA en la provincia han entregado a personas naturales un financiamiento de más de 27 millones de pesos para la reparación de viviendas, siendo los municipios más beneficiados Matanzas, Cárdenas, Colón, Jovellanos, Limonar, Unión de Reyes y Jagüey Grande, cada uno con más de un millón de pesos sufragados.
Igualmente se denegaron 249 solicitudes por violaciones de las normas establecidas, entre las más comunes aparecen las indisciplinas fiscales y bancarias, la deficiente capacidad de pago y la inestabilidad laboral del solicitante o el fiador. Según refiere Yoanna Martínez, Especialista Comercial en la Sucursal 3412, “se impide la entrega del crédito cuando se falsifica un dato. Existen personas que han sido fiadores o morosos y lo omiten, cuando el banco hace las comprobaciones y lo detecta se deniega el financiamiento. Si se incurre en una de estas indisciplinas y existe una causa justificada, el solicitante puede explicarlo, y cambiar al codeudor”.
Las incongruencias en el llenado de la documentación constituyen una de las causas de devolución de la misma. Durante el proceso aparecen errores en las planillas y en las cartas  emitidas por los centros laborales para declarar el salario de fiadores y solicitantes, informa María Antonia Blanco Rodríguez, jefa del Departamento de Banca Personal de la Dirección Provincial del BPA. “Se viran al detectarse algún problema en ellas, por lo general una firma o un cuño ilegible, cuando esto sucede nos comunicamos con el interesado y se lo informamos dentro de un término para que se presente y la arregle, de no hacerlo, entonces tendrá que rehacer la documentación” agrega Martínez.
Lo cierto es que a casi dos años de implementado el Decreto Ley 289, todavía persisten en la población dudas sobre el procedimiento para el desarrollo de los trámites. En consecuencia los trabajadores del BPA continúan su labor de divulgación encaminada a fortalecer la orientación en este sentido para que puedan aprovecharse plenamente las oportunidades que ofrece la política bancaria.


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